miércoles, 12 de noviembre de 2014

Sólo una vez más...

La infelicidad no es un estado para mí. Es una compañera de piso a la que tengo encerrada en una habitación, y a la que visito de vez en cuando en un arranque de puro masoquismo anímico para dejarme violar como hace ella tan bestia y tan intensa, pero afortunadamente tan breve.

Hoy he vuelto a cruzar esa puerta. No es mi masoquismo del tipo de sentir placer en el dolor que me provoca, es más bien masoquismo ese propio sentimiento de necesidad o curiosidad de abrir la puerta, a sabiendas de lo que me espera tras ella. Decía que hoy la he vuelto a cruzar en busca de esa ración de masoquismo purificador, pero los gritos que me ha provocado hoy no se podían oír más que en ese silencio que casi otro plano de la realidad.

El silencio del que hablo es ese que te permite escuchar el ruido de las escamas caídas de la piel de tus manos y brazos cayendo sobre la mesa de cristal. El que hace que tus propios latidos suenen como si fueran los bajos de la música de una fiesta en casa de algún vecino.

Y ahora, tras salir de la habitación, malherido, agotado y endeble, me dirijo hacia donde el rastro de mis lágrimas en el suelo me lleve. Cuando no haya más rastro que seguir, significará que he dejado de llorar y que puedo entonces volver a casa, a vivir mi vida con normalidad sin tocar esa puerta que sé que solo volveré a cruzar una vez más. Siempre sólo una vez más.


1 comentario:

  1. Hola, acabo de leer tu blog y...de verdad, pura poesía... Estoy impresionada. ¿Como se puede tener la capacidad para transmitir tanto en tan poco? Impresionante. La verdad es que yo acabo de empezar con el mio y me gustaría mucho que le echaras un vistazo y me pudieras decir que te parece, si merece la pena... Muchísimas gracias y por favor, no dejes de escribir nunca.
    http://5-labiosdistintos.blogspot.com.es/?m=1

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